Un ingenioso sistema para evitar los atropellos de animales

Publicado el lunes 09 agosto 2010 por Roberto Fresnedal

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Los atropellos de animales, dependiendo de la zona donde se resida, pueden ser un riesgo cotidiano para los conductores. En España, durante 2009, se produjeron casi 13.900 accidentes con animales. Es cierto que la mayoría son con animales de compañía y en zonas urbanas, pero también hay muchos –los más peligrosos- que suceden en carreteras poco transitadas y con ganado o animales salvajes en libertad.

Seguro que en más de una ocasión habéis visto la señal, pero habrán sido muchas menos las que os hayáis percatado de la presencia de un jabalí o un ciervo. La razón es que este tipo de atropellos se suelen suceder de noche, cuando los animales están cruzando la carretera o, simplemente, parados sobre ella. Entonces, cuando un coche se les acerca con las luces encendidas, se quedan paralizados durante unos segundos.

Durante ese tiempo el conductor duda: si el animal supera en tamaño a un perro grande, lo más aconsejable es evitar la colisión en condiciones de seguridad; si es más pequeño, en ocasiones puede convenir arrollarlo antes de realizar cualquier maniobra arriesgada. Vallas y cercados mitigan este problema, pero donde hay animales sueltos, siempre hay riesgo. Aunque una sociedad protectora de Utah parece haber encontrado una solución.

Se trata de colocar unos pequeños aparatos construidos en plexiglas, resistentes a toda clase de golpes y temperaturas y con una batería de larga autonomía en lo lados de las carreteras con alto riesgo de invasión por ciervos, el animal que más prolifera en ese estado, aunque seguramente valdría para otros herbívoros. Cuando detecten que se aproxime un coche, comenzarían a emitir el sonido que produce uno de sus predadores o una cría de su especie en peligro.

Además, sobre la pantalla de la que disponen se iluminarían dos pequeños ojos, como los de un lobo o un oso. El sistema ya ha sido probado y los animales salen corriendo despavoridos de inmediato. Parece una solución mejor que la que se emplea en algunas zonas rurales de Australia, donde se coloca sobre los coches unos paragolpes colosales con el objeto de que los numerosos canguros que acabarán chocando contra él, no le produzcan muchos daños.

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Vía | Wired

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